El lunes 14 de septiembre comenzó el año universitario en Lyon pero aún no mis clases que lo hicieron un día más tarde. Así que el lunes avancé con otros de mis trámites pendientes.
El tiempo límite para el alojamiento temporal con Izza era de una semana y se cumplía el miércoles. Sin embargo, ella debía viajar y me insinuó que me busque otro sitio de una vez. De hecho, que sí. Fui al servicio de estudiantes de la universidad para hablar con Insaf corporated pero no estaba. Me atendió otra chica, Eliane, muy pero muy amable. Llamó a un asilado político para ver si quería mudarse conmigo pero él ya había remarcado que sólo iba a aceptar mujeres…solteros…Luego sacó la ficha de otro pata para llamarlo y ver si me podía alojar por unos días. Eliane me miró con cara rara y me dijo “pero son músicos eh”. Le dije que no había problema. Llamó y justo el pata estaba en el campus de la universidad y llegó en 3 minutos.
Mientras hacía la cola hablar con Eliane llegó un patita también para hablar con ella. Volteé a ver y me pareció latino o algeriano o por ahí. Era medio cabezón, flacó, chato (no me estaba viendo en un espejo) y medio pelao. Y hasta en lugar de decirle bonjour se me salió algo como “buenos jour”. Le hice el habla y resultó ser un brasileño de muy buen humor y también muy buena gente. Este reencuentro entre sudamericanos fue muy grato para mí. Me sentí un poco en casa sobre todo porque este pata era bastante alegre y conversador, es decir, era un latino. Ah, se llama Samuel y hasta me ofreció alojamiento o cualquier otra ayuda si es que yo tenía problemas.
Ya cuando salí de la oficina luego de hablar con Eliane, me dijo para encontrarnos más tarde para comer. Conversamos bastante y nos reímos bastante. Me sentí muy bien riéndonos de todo lo que pasa un no francés en este país. Este patita, Samuel, resultó ser medio loco. Se vino hace 4 años a Francia sin saber decir hola en francés ni en inglés. Encima se vino a estudiar Filosofía. Estuvo en una escuela de idiomas los primeros meses y luego pasó a la universidad. Pero, claro, lo jalaron en todo. Repensó la filosofía y estudió comunicaciones. Ahora está haciendo un master en comunicaciones, trabaja y sigue sin saber inglés. Como le dije que yo sí lo hablaba se ofreció pagarme para unas clases. Lo pensé pero no me gustó el hecho del pago, además no es que la rompa en inglés. Me respondió que mi respuesta era de latino pues acá los franceses siempre cobran por lo que hacen. Eso es lo que dice él pero a mí me vienen alojando 2 veces gratuitamente.
Y hablando del alojamiento. Pues antes de conocer a Samuel conocía al patita que se ofreció a hospedarme temporalmente. Se llama Maxime y en realidad no es 1 patita sino son como 5. De los 5, 4 están en la universidad pero lo que comparten en común es la música. Tienen su grupo de ska que se llama las sardinas. Son tranquilones en realidad. Pensé que podían ser medio locos pero no. Bueno, hay un gringo que dicen que es el que mejor toca que sí es medio raro pero todos muy amables y serviciales conmigo. Les gusta el alcohol y el cigarro, además de la música. Uno de ellos; Maxime, se ofreció a encontrarse conmigo en el paradero del metro que debía tomar para llegar a su depa. Lo que no sabía era que tenía unas maletotas. La sufrió el flaco.
Su departamento está en el centro de la ciudad y la particularidad de su edificio es que sólo habitan músicos. No se escucha nada de los otros depas. Ah, este depa es mucho más grande (150 metros cuadrados) lo cual es muy raro acá en Francia. Claro, comparten los gastos sino no la hacen. El depa es grande, espacioso y uno se siente totalmente cómodo a diferencia de lo que ocurriá en el depa de Izza. Y otras de las diferencias es que este sí es un depa de hombres, casi de machos se podría decir. Hay restos de comida en muchos sitios, botellas de cerverza vacías, la cocina es un desorden total, al igual que el cuarto donde me duermo, etc. Ah, el baño es una maravilla. Creo que no lo limpian desde el cambio de milenio pero a mí no me importa y hasta me siento más cómodo.
(vista desde el depa de los músicos)
En la noche nos sentamos a conversar bien acompañados de unas cerverzas. Luego sacaron otro licor que se llama anis y, sí, es el mismo que el licor arequipeño pero de un color caramelo. Acá, sin embargo, lo toman con agua. Si bien eso debe ser un sacrilegio para los peruanos, la verdad que así resulta ser más rico y tomable. Todo esto los hace parece como alcohólicos pero en realidad no es así. Sólo fueron un vasito. Conversamos sobre Perú y les conté muchas cosas. Sabía que la única imagen que tenían de Perusalem era MachuPicchu y las llamas. Y de hecho fue así. Les conté que comíamos con las manos, que los incas ya habían muerto y que hasta televisión teníamos. Creo que voy a enseñarles unas fotos. Me preguntaron si tocaba algún instrumento y luego me trajeron la guitarra. Tocamos algo de su estilo con unas notas básicas y fue interesante. Ahí me di cuenta que el gringo toca bacán. Bueno, también tenían un cajón! Pero casi parecía cajón de muerto porque era grandazo. Me senté y mis pies me colgaban. Les conté que era peruano y su historia más. Les gustó mucho.
Uno de estos patas me hacer recordar al hijo menor de Lady D. Parece inglés y todo el mundo se lo dice. Pero la diferencia es que este no es de la nobleza pero sí es muy noble. Va a estudiar kinesiología. Está en una especie de pre que parece ser muy dura y además es muy difícil entrar. Me hace recordar a lo que pasa o pasaba en Perú pues tiene que estudiar química, física, biología y otras cosas que no tienen nada que ver con lo que estudiará cuando ingrese. Ah, la carrera es de 3 años. Chúuuuuuuuuupate esa.
Otro de los músicos tiene una cara de loco fenomenal. La barba le ayuda. Sin embargo, es muy amable y hasta timidón. Maxime es un flaco alto muy canchero. El gringo es medio loco y risueño y él sí está dedicado enteramente a la música. Tocan unas 3 veces por mes en algún local pero ahora van a discutir sobre su grupo pues hay un par de integrantes (son como 7) que ya no están en Lyon. Si me quedara en esta ciudad les diría para unírmeles. ¡Hubiera sido genial!
Este sábado fue mi primer fin de semana en Lyon. En la semana había recogido un folleto de la Cruz Roja haciendo propaganda sobre unas charlas de primeros auxilios gratuitas que se harían en la Place de la Republique. Así que como el sábado no iba a haber universidad y tengo que mantenerme ocupado para no pasarla triste decidí ir.
Fue interesante. En todo momento me acordaba lo que el Diego nos decía de sus clases de primeros auxilios. A medida que llegaba la gente, formaban grupos de 6 personas para que les den las clases de primeros auxilios. Las clases se hacían en una carpa y había un montón de ellas. Según la propaganda que nos dieron en Alemania el 80% de sus habitantes sabe primeros auxilios. A la lauuuuuu. Eso era como para que los franceses no se queden atrás.
El grupo de personas con el que me tocó tuvo sus particularidades. Había una pareja de ingleses, una chibola francesa muy tímida, una tiona y su hermana también algo tiona. Esta última chica tenía retardo en algún grado, sin embargo, tenía mucha iniciativa. Tuvimos dos instructores, un chico y una chica, ambos un poco raros. Sobre todo la chica era tímida y además se notaba que también tenía algún tipo de problema de aprendizaje o algo así. Ah, además, era su primera vez dando la clase y estaba bastante nerviosa. De lo que he visto, en realidad es bastante raro ver a franceses con problemas de autoestima. Son muy entradores, abiertos, directos y se nota que se quieren mucho. Por ello mismo este grupo me sorprendió bastante.
(este polo dice "mis manos salvan vidas" pero yo no sería tan optimista. No me hagan probarlo)
Nos enseñaron qué hacer cuando encontramos un accidentado, a qué número llamar y esas cosas. Dije que el número era el 911 y el patín me respondió: “No, eso es en Estados Unidos”. Ohhhhh. La cosa es que por todo el tema de la gripe en las clases de primeros auxilios cada 2 minutos nos daban pañitos o algo para limpiar el maniquí con el que trabajábamos.
Hubo un momento muy gracioso, lleno de candidez. Nos formaron en grupos de a dos y uno tenía que hacerse el accidentado que había perdido el conocimiento pero que respiraba. Lo primero que había que hacer era verificar si respiraba y, como el supuesto era que sí, se le acomodaba los brazos y piernas para ponerlo de costado. La cuestión es que para este ejercicio una de las parejas formadas fue la tiona que tenía algunos problemillas y la instructora. Esta última era la supuesta accidentada y la tiona debía atenderla. A ese momento, ya nos habían dado mil y una indicaciones que confundían bastante, así que la tiona también pasó por lo mismo. Siguiendo lo que nos dijeron, empezó a verificar si la accidentada había perdido conocimiento. Como no lo tenía (ese era el ejercicio), había que voltearla pero la tiona se confundió y pensó que había que dar respiración boca a boca. Su hermana le decía “no, no lo hagas”. Se lo dijo como 3 veces mientras la supuesta accidentada estaba a punto de venirle un verdadero infarto pues estaba su boca estaba a unos escasos centímetros de la de la tiona. Todo terminó y me dieron mi certificado, un polo, un cepillo de dientes de viajero, un llavero, afiches y un plástico para cubrirse la boca para cuando se tenga que hacer respiración boca a boca. Muy bonito e importante lo que aprendí.
Luego estuve paseando y me encontré con tres cosas interesantes. La primera fue un grupo de chibolos, entre 13 y 18 años quizá, que bailaban. Pero no bailaban ritmos actuales ni antiguos sino que hacían una especie moderna de breakdance donde se forman como “bandas” que se retan unos a los otros. Todo es pacífico por supuesto. Esto ya lo había visto por internet pero verlo en persona es otra cosa. Recién hoy domingo he podido cargar nuevamente la batería de mi cámara, así que otro día les tomaré fotos.
La otra cosa interesante que me crucé estuvo en una plaza donde se instalaron a bailar tango. Casi nadie bailaba bien puesto que todos los bailadores tenían más un pie en la otra que en esta. De todas formas estuvo bonito. Me senté a verlos y justo había una chibolita a mi costado que se estaba cambiando de zapatos. Eran zapatos de tango pues tenían el taco bien alto y la horma era de ese tipo. La verdad lo adiviné porque los sacó de una bolsa que decía “tango”. Le pregunté si ella iba a bailar y me dijo que sí. Pensé que era argentina pero resultó que era turca y que ahí aprendió el tango. Un poco raro. Bueno, esa chica era la que mejor bailó. Ahhhh, casi lo olvido. Todo esto se hizo en una plaza a la que parece que siempre van skaters. Y estos patas se paseaban por en medio de la pista de baile como nada. Era muy gracioso. Los que bailaban tampoco parecían incomodarse aunque luego noté que sí y que los skaters fueron muy impertinentes.
La tercera cosa que quería contarte se me ha ido de la cabeza…upsssssssssssssss. Cuando regrese te la cuento.
Este viernes estuve en el servicio de medicina preventiva de la uni. Suena bacán, ¿no? Es suma es un servicio médico con atenciones muy básicas pero con la posibilidad de sacar citas con psicólogos, psiquiatras, nutricionistas y algunas otras cosas que van por ese estilo. Ah, también hay un o una sexóloga y tiene atención e información sobre planificación familiar, sexualidad, adicciones y VIH/SIDA. Interesante.
Llegué tarde a mi cita pues dormí un poco más de lo que debía gracias a la historia del pasadizo-cama. Además, justo ese día el servicio de tranvías estaba restringido por una huelga de sus trabajadores. En realidad, esto no me afectó en lo absoluto pero te lo cuento puesto que fue mi excusa para llegar tarde. Cuando les presenté este acontecimiento en el servicio médico con cara de aturdido, ya no me hicieron roche. Pero, bueno, igual perdí la cita con la enfermera y con el médico, así que simplemente una de las enfermeras me habló sobre los servicios médicos que daban. Muy buena gente la tía.
La cosa es que cuando fui a reprogramar la cita me la pudieron dar para el mismo día, simplemente unas horas más tarde. Así que regresé. Me tomaron unos datos médicos y me quisieron hacer un examen de vista pero fue innecesaria cuando les conté que ahora cuento con visión infrarroja. De lo que no me escapé fue del examen de orina para el cual la enfermera me dio, nada más y nada menos, que un vaso… un vaso de plástico… un vaso de plástico descartable como el que se usa para servir la chela. Fui al baño e hice la debida operación sin problema alguno. El baño, pequeño detalle, no estaba dentro del consultorio donde me atendió la enfermera sino que estaba al otro lado de la sala de espera para las atenciones del servicio médico. En suma, debías pasearte con tu pichi en la mano entre todos los que esperaban por ahí. Si imaginabas que era cerveza se te podía ir fácilmente la vergüenza.
Una de las cosas que por estos lares es muy distinta es que acá la gente no cruza miradas casi en ningún momento. De hecho, pasé con mi pichi en mano y nadie me miró. Cosa distinta hubiera sido en Perú. Cuando regresé al consultorio le hice algo de conversación a la enfermera y le comenté justamente que era raro que me den un vaso de plástico cuando en mi terruño nos dan un frasquito cerrado y con su caja más. Me dice que es lo que se suele hacer también acá pero que por falta de presupuesto no lo hacen. Todos se quejan de cómo Sarkozy (presidente de Francia) ha recortado los gastos sociales. La verdad casi a diario sale algo en los periódicos (suena como si estuviera ya buen tiempo, eh) y hasta los profes de la Alianza Francesa lo decían. Sin embargo, al parecer él se ha elegido solito pues nadie ha votado por él…mmm…cualquiera parecido a otra realidad es pura coincidencia.
Luego me hicieron pasar a la cita con la doctora que me hizo algunos exámenes básicos. Me preguntó por operaciones, si hacía ejercicios, si tenía algún dolor, si el ojo que estaba en el suelo era mío y cosas de ese estilo. Y hablando de ojos que están en el suelo, olvidé de contarte que con tanta cargada de maletas mis brazos y piernas terminaron totalmente arañadas y moreteadas. La verdad me sorprendió pues parecía que me hubieran agarrado a golpes y cuchillazos (bueno, uñas no más).
(Esta foto no tiene nada que ver con la historia pero me dieron ganas de ponerla pe)
Entre la ida y venida al servicio médico aproveché para comer en el restaurante de la universidad (Resto U le llaman). La verdad que puedes comer de forma bien nutritiva. Hay dos líneas de menú y en cada uno puedes elegir una o dos opciones de menú. Por lo menos el día que fui una era de pollo y la otra de pescado. De entrada había ensalada y podías coger postre o fruta. También había yogurt. Los postres eran una ligera evolución que a veces te ponen en los menús de barrio. Es decir, era la evolución del moco incoloro con canela encima y algo duro que parece fruta. Por supuesto, no lo probé. El costo del menú universitario es de 2.80 euros o algo por ahí. Claro, son más de 10 luquitas pero para el estándar de acá está muy bien. Las comidas en McDonalds cuestan algo de 8 euros con papas y gaseosa. Un menú normal en la calle te cuesta no menos de 12 euros. Ya encontraré algunos huecos más baratos pero nunca como los huequillos de Villarán. El menú de la universidad estaba muy rico, aunque en realidad desabrido. Comí fideos (creo que sin sal) y pescado más su ensalada. Lo devoré pues es muy cercano a la comida casera que extraño L. Además de quedó algo chicoma así que a eso de las 4 p.m. mi estado de hambre me llevó inconscientemente al MacDonalds a complementar la nutrición equilibrada del menú universitario con un McPollo…mmmm…rico. Además, aproveché el internet. En realidad, sólo fui por eso. ¿Me crees, no?
Estuve dando vueltas por la ciudad y averigüé sobre celulares. Estoy viendo si me conviene compararme un Blackberry para estar internetcomunicado para wifihablar en cualquier redmomento…www…(jaja, esa última estuvo buena, ojalá la entiendas). Parece que hay 3 empresas de celulares principales. Las mensualidades del Blackberry son similares entre ellas, aproximadamente de 40 euros por mes incluyendo internet ilimitado, wifi, mensajes de texto ilimitado, 1 hora de llamadas en Francia y otras cosillas.
La cosa es que parece que no se puede usar el skype ni el Messenger por voz a través del Blackberry. Quienes me atendieron dijeron que sí, pero parece que no muchos lo preguntan. En las letras chiquitas de los folletos parecían prohibirlo. Estoy en un dilema existencial, comprar o no comprar. Voy a buscar un sacerdote para que me saque de esta duda. Acá no he visto muchas iglesias y es algo que me llama la atención. Recién lo noto. Interesante.
A eso de las 7.30 de la noche me dieron ganas de tener internet así que decidí ir al otro campus de la uni para aprovechar. Llegué como a las ocho. Las puertas, como siempre, estaban abiertas y las siguientes sin seguro. Me sentí muy bien por la confianza y apertura total que expresa este gesto. Pasé un par de puertas pues en este campus no me ubico bien y en eso escucho que un pata me estaba llamando a gritos. No, no era Melcochita, ni nadie. Era el vigilante de la entrada increpándome sobre por qué había entrado a las 8 de la noche a la universidad si yo sabía que eso no se hacía. What?! Me le achoré y le pedí disculpas, jaja. ¡Le dije que no sabía pe y con el mismo tono que él usó! Creo que en casi todas las universidades del Perú es normal estudiar hasta las 10 p.m. o más sea pregrado o posgrado. En el fondo, la lógica de acá es más correcta. Los franceses respetan mucho el tiempo del ocio útil (loisir). Por eso mismo, los servicios de la U cierran temprano al igual que muchos comercios.
Después de tanta marcha por fin decidí ir al departamento de Izza a dormir. Estaba agotado de tanto caminar. Llegué y estaba ella con su amiga canadiense listas para salir a tonear. Cómo tonea esta chica. Me dijo que es porque ya van a comenzar las clases. Conversamos un rato y luego se fueron. Yo desplegué mi sofá cama e hice la meme.
Hoy me pasó algo muy particular. El final es muy bueno (como diría Melcochita, no lo leeeeeas!). Estuve en la universidad desde temprano para aprovechar varias cosas, como el internet además de hacer algunas últimas averiguaciones sobre los servicios. Bla, bla, bla. Voy al final.
Estuve en la universidad hasta eso de las 7 de la noche cuando ya nos botaron del aula donde hay internet. En realidad, hay muchas otras zonas con internet pero el salón este es abrigadito. Estuve buscando compañeros para compartir departamento. Saqué todos los datos necesarios así que solo tenía que llamarlos.
Me di cuenta que no tenía sencillo para comprar el ticket del metro y como la bendita tarjeta de crédito del Interbank no salió el día (si al día siguiente) estoy restringido a las monedas. Tenía algunos billetes para cambiar sencillo pero ya todo en la uni estaba cerrado. Le pregunté a un par de personas si tenían sencillo pero nada. Lo imaginé. ¡Acá nadie anda con monedas pues todos usan tarjeta de crédito o tarjeta para el metro o tarjeta para pagar la comida en la uni o tarjeta para pagar todo! Entonces caminé varias cuadras hasta llegar a una tienda, compré agua y listo…sencillo a la mano.
Me dirigí a la zona comercial de Lyon para acercarme a mi zona (¡asu!) y además para comprar la tarjeta telefónica que me permitiese llamar a los posibles compañeros de apartamento. Acá viene otra gracia de los franceses. Las tarjetas telefónicas no las venden las bodeguitas, no existe la recarga virtual en bodegas (sí con cajero automático pero…). Tampoco las ubicas en los supermercados y menos encuentras a los chalequeros esos que te dicen “habla, llamadas, Claro, Movistar”. En Francia, las tarjetas telefónicas las venden en unas tiendas que las llaman “Tabac” y únicamente en estas tiendas. ¿Qué venden? Pues, además de tarjetas telefónicas, cigarros, algunos periódicos y revistas, un poco de dulces y cositas pequeñas. Son tiendas bien pequeñitas.
Cuando no se conoce la ciudad, ubicar un Tabac es toda una jarana. Caminé y caminé y caminé y seguí caminando. Bueno, no es que de vez en cuando vuele pero quiero decir que caminé bastante. Encontré unas 4 Tabacs todas cerradas. Por ahí hallé una abierta. En la puerta estaba un chibolo que atendía que me dijo que ni bien terminara su cigarro me atendía. Era un renegado misio además de hijo de algerianos. Me dijo que Francia era nula y que él pensaba partir a España. El que resultó ser nulo fue él pues tampoco tenía tarjetas.
La tarjeta telefónica era para llamar a los posibles compañeros de apartamento pero a medida que pasaban las horas lo urgente era llamar a Izza para ver a qué hora iba a estar en su depa para que me abra la puerta. Como nunca encontré la bendita tarjeta telefónica para avisarle, decidí ir no más. Subí con mucho entusiasmo los 4 pseudo pisos pues sabía que la iba a encontrar ahí. Pero, claro, no siempre uno se cruza con la suerte. No estaba. Me fui a buscar un Tabac en la zona pero ya sabía que era un esfuerzo inútil. Este barrio es más pequeño y residencia. Había comercios y Tabacs pero todos cerrados. Aproveché para cenar en lo único que estaba abierto. Comí un Kebab que es carne no sé de qué cocinada como que al calor. Estaba muy rico pues me moría de hambre y fue la primera vez que comí arroz desde que salí de Lima. Ahhhhh, qué rico.
Regresé al depa de Izza pero nada. No había llegado. Esperé afuera, entré, volví a salir, bailé una marinera y un guaguancó pero nada. Le pregunté al viejo de una tienda si podía alquilarme su teléfono pero me dijo que no pues ahí no más estaba la caja. Mucho después entendí su comentario y no me agradó para nada. Bueno, por lo menos yo no me mojo los zapatos cuando orino. ¡Qué malo!
Ya no sabía qué hacer. Bueno, sí sabía y eran varias opciones. Una era buscar un hotel pero nada me aseguraba que no hubiera reservaciones. Otra opción era esperar en la puerta del departamento hasta que venga Izza. Decidí hacer esto último pues, dije, no vaya a ser que el código que hay que marcar en la puerta de entrada se bloquée a partir de cierta hora. Así que me asenté junto a la puerta del departamento de Izza con mi mochila y mis miles de papeles. Los empecé a leer y ordenar y aproveché para leer sobre los cursos de la maestría que hay que elegir. ¡Había que ser eficieeeeeentes!
El piso en el que está el departamento de Izza existen otros 2 depas. Las puertas de entrada a estos tres depas están casi juntas. Diría que a no más de un metro y medio de distancia cada una. Eso significaba que sus vecinos me iban a ver ahí cuando llegaran. Me pregunté cuál sería su impresión. Estando en Lima, imagino que hubieran llamado a Serenazgo o me hubieran tirado al perro encima. Ok, para no ser exagerados por lo menos hubieran tenido un sobresalto inicial. Llegó el primer vecino y me vio con cara de pena y hasta me ofreció un cojín. Luego me ofreció su celular para llamar a Izza pero lamentablemente la llamada no entró. Seguí leyendo mis cosas y luego llegó el segundo vecino que en realidad era una pareja. También se sorprendieron y la chica me ofreció una cerveza pero se la negué con mucha gracia pues le dije que tendría dificultades para ubicar un lugar para orinar.
Un detalle que olvidé de hacerte recordar es el de las luces del edificio. Te acuerdas que te conté que se apagan automáticamente luego de cada uno o dos minutos de prendidas. El edificio queda en la total penumbra. Entonces, tenía que apretar el botoncito lindo y precioso regularmente. Pensé cómo hacer para que ese botón se mantuviera apretado pero ni las técnicas de Macgiver o Michel Scofield funcionaron.
Hubo un momento en que ya tiré la toalla. Estaba muy cansado y con sueño así que decidí agarrar mi mochila como almohada y al piso como cama y hacer de cuenta que soy como los chinos que duermen sin colchón. Me di cuenta que de chino no tengo nada. Así, es, estuve durmiendo en el piso del pasadizo de un departamento en Lyon. Ahora, ya solo causa gracia felizmente. Finalmente llegó Izza no sé a qué hora y la verdad traté de no ver reloj alguno pero siento que lo hizo bien tarde, tan tarde que casi podríamos decir que llegó bien temprano. Ella no tenía forma de comunicarse conmigo y yo tampoco pero creo que debió prever algo y por lo menos llegar temprano.
(obviamente ese no soy yo pero la foto era precisa).
Dos cosas hubieran evitado este largo mail. Al costado de la puerta de Izza hay una caja de luz. No la abrí ya por flojera pero luego me dijo que ahí guarda la caja de su buzón donde había dejado las llaves de su depa. Es decir, dormí debajo de las llaves del depa. ¡Plop! ¿Cuál es la segunda cosa? El sábado fui a comprar no una sino dos tarjetas telefónicas pues ya había aprendido la lección. Al guardarlas me di cuenta que siempre tuve una en mi billetera aunque esa me la dieron cuando pedí una para América Latina...bueno, como repito, ahora ya solo causa gracia.
El miércoles pasado me mudé con Izza, la chica con la que me contactó la universidad para el alojamiento temporal. Resulta que sus padres son de Marruecos. Sí, pues, muy francesa no parecía. Acá el comentario es el sufrimiento físico del que fui víctima nuevamente en lo que respecta a la mudanza. Mi verdugo: Las maletas. Izza vive en un barrio que no está lejos del hotel donde me quedaba. Había que tomar dos metros, lo que re realidad no es gran cosa. La gran cosa era transportar mi mochila, mis dos maletas grandes rotas y el Carrión lleno de cosas. Me las ingenié para hacerle un asa a las maletas con lo elásticos que vienen dentro de ellas para sujetar la ropa. Funcionó a la perfección pero nada tan cómodo como una maleta de verdad con sus aparatos de verdad.
Los paraderos de los metros son subterráneos y esta vez dije que no iba a usar las escaleras ni físicas ni eléctricas. Hay ascensores. Así que fui al paradero y ahí lo encontré. Como ya se había acabado mi ticket del metro, iba a necesitar comprar otro para el transporte. Ya soy un capo, así que tenía el sencillo listo en mi bolsillo. Grande fue mi sorpresa cuando veo que para entrar al ascensor los desgraciados que lo diseñaron lo hicieron de tal forma que hay que meter el ticket para que el ascensor suba. Aishhhhh. Así que dije, caballero no más, por las escaleras. Empecé a bajarlas en dos tiempos. Cuando llegué a la mitad estaba descansando y una chica que bajaba se ofreció a ayudarme. Excelente. La verdad que los y las de Lyon son muy gentiles. La bajamos y, oh sorpresa, no topamos con que era una salida del metro pero no una entrada. Volvimos a subir y ella abrió el ascensor con su propio ticket así que viajé gratis J
(vista de día del departamento de Izza)
(vista de noche del departamento de Izza)
Llegué al edificio de Izza sin problemas (subí del metro a la calle en ascensor). Casi llegando a la puerta una chica salía y se cerró la puerta. Tarde fue cuando me di cuenta que no había timbres ni nada. Sólo un panel numérico para marcar una clave y abrir la puerta automáticamente. A la lauuuuu, dije. No me quedó otra que tocar. Felizmente después de un par de minutos salió un pata que parecía y no parecía ser el conserje. También muy buena gente. Le dije directamente que buscaba a Izza antes que se me ponga bravo. Me respondió sonriendo “¿quién será? Ni yo la conozco” jaja.
Comenzaba la última tarea de la mudanza. Subir las escaleras con las maletas. Izza me dijo que vivía en el cuarto piso así que, yo, vivo y casi ya francés, dije “ajá, en realidad son cinco pisos por el piso cero”. Fui subiendo los pisos y ninguno tenía una numeración lógica. Nada de 101, 102, 201, 202 o A, B, C. era una combinación de números y letras que ni siquiera comenzaban en 0, 1, 2, 3 ni 4. Si no me equivoco comenzaba en 6. $#&”%””%!! Felizmente en cada puerta estaba el nombre de quien la habitaba. Ufffff. Pero bueno, lo más gracioso del asunto es que alguien me quiso jugar una broma con esto de los pisos. No fueron 5 pisos los que subí sino 7! En este edificio cada piso está compuesto por 2 semi pisos (son casi un piso!). Llegué a pseudo cuarto piso mojado de sudor. Toqué el timbre de Izza dos veces, toqué la puerta y luego salió. Me invitó agua de caño. Estaba rica y siendo peruano imagino que tengo casi inmunidad parlamentaria al agua de caño. Ah, bueno, el “timbre” no lo sintió puesto que no es un timbre. ¿no era obvio? Era un interruptor para prender las luces de todo el edificio. Lo que pasa es que se apagan automáticamente luego de algunos segundos y entonces para no quedarte en la oscuridad mientras subes (me pasó en el quinto piso) hay que apretar nuevamente esos botones que están por todos lados. Muy ecológicos…mmm…Creo que voy a crear un manual sobre cómo vivir en Lyon siendo tercermundista. A que me hago rico, eh.
Luego de este heroico triunfo de mudanza, tocaba la segunda parte. Traer las otras dos maletas. Ya el trayecto no tuvo novedades, excepto subir nuevamente las dos maletas restantes a los pseudo 4 pisos. Llegué e Izza me invitó esta vez una cerveza que la sentí tan rica como si hubiera estado perdido en el desierto.
Estuvimos conversando un rato pues ella iba a salir con una amiga suya que vino de Canadá. La verdad yo estaba muy cansado y prefería quedarme. Todavía se siente incómoda conmigo. De hecho que con algo de miedo o desconfianza. Después de todo, creo que hasta en Europa puedo ser intimidante con las féminas. Y eso que ya no estoy haciendo ejercicio. Dormí en un sofá cama cómodo y casi de mi tamaño. Tiene sus ventajas eso de no haber crecido más. Dormí como una piedra.
Por fin el miércoles me inscribí en la universidad de Lyon. Oficialmente ya soy alumno, lo que en buena cuenta significa que ya tengo mi carné universitario. Yehhhh!!! Este carné es lo máximo. Tienes un montón de beneficios accesibles sólo cuando lo tienes. En realidad casi ninguno es gratuito pero ahí están. El carné sirve como una tarjeta de débito pero no para usarla como en Perú sino para usarla en los diferentes servicios de la universidad. Por ejemplo, una vez cargada la puedes utilizar para pagar impresiones, fotocopias, comprar en las máquinas de gaseosas, cafetería, restaurante, etc. además, también por supuesto te permite sacar libros, entrar a las salas con computadoras y otras cosas más.
El único sitio de la universidad donde la tarjeta no te sirve es para entrar. La razón es muy simple: La universidad no tiene paredes, rejas, cerco o como se llame. Te da un sentido de la libertad muy amplio así como también de pertenencia e integración a la ciudad. Es más, el mejor ejemplo es el del tranvía que no es más que una especie bus que corre sobre rieles y por sobre a ciudad. Son muy bonitos, dicho sea de paso. Bueno, una de las tres o cuatro líneas de tranvías llega al campus donde voy a estudiar. En realidad, tiene un paradero al comienzo de la uni y otro, no al final, que atraviesa la universidad. ¡Alucinante!
(ese es el tranvía pasando por el medio de la universidad. Sorry, no es buena foto)
La cosa es que la tarjeta se puede cargar de dos formas. Con tarjeta de crédito y con efectivo. Parece que acá todo el mundo maneja tarjeta de crédito, claro, menos yo gracias al eficiente amigo de Interbank que hizo mi trámite. Si tienes efectivo la puedes recargar en el Restaurante de la universidad que no he ubicado hasta hoy día jueves. Fui a dos supuestos restaurantes universitarios pero en realidad eran cafeterías. Ya decía yo que los universitarios franceses no pueden estar contentos almorzando croissants y sánguches. Finalmente no pude cargar mi tarjeta puesto que el restaurante cierra a eso de las 3 de la tarde…mmm…
Y dado que hasta ahora no tengo mi carné de la U cargadito, no puedo hacer uso de sus restaurantes. Bueno, en realidad, sí, puedo pagar con billetes pero recién doy cuenta de eso. En fin, obviando este último comentario…otro de los temas que tengo pendientes es saber dónde comer bien y barato fuera de la universidad. El martes tuve mi primer almuerzo y creo que fue en un McDonalds. No tiene pierde, la verdad. Uno sabe a lo que va. Además, me moría de hambre puesto que con tanto trámite recién a las 4 p.m. almorcé. Entonces, como es algo yupi tener esta merienda, el miércoles lo volví a hacer. Ok, ok, eran las mismas circunstancias las que obligaron.
“Pase a la primera caja para recoger su hamburguesa”, dijo la cajera. “Ok, kétchup, por favor”, le respondí. Recién a la segunda vez lo comprendí. Ahhh, oui, oui. El siguiente comentarios no es muy agradable pero sí lo será para los entomólogos. Lo hago cortito entonces. En el McDonalds había bastante moscas y una, mmm….mmm…, pongámosle moscaracha (imagínense de dónde viene ese nombre).Sobre el día de ayer olvidé comentar algunas cosas. Aunque en realidad fue un tanto apropósito. En mi primer paseo por la universidad me topé con varias cosas graciosas y un tanto chocantes para nosotros los latinos que somos conservadores (menos yo, por supuesto).
Fui al centro de cómputo para ver si me podían activar mi código de internet y tener acceso a esta vaina. Ah, la verdad que uno se vuelve súper dependiente del correo y ni qué decir del teléfono. Bueno, la cosa es que llegué al primer piso de este centro y me atendió un francés con cara de pastrulo misio que no me dio mayor información, así que le dije gracias causita y me fui pal segundo piso.
Mientras hacía la cola (había un chibolo medio galán y sus dos amigas chibolas que seguramente botaban algo de saliva por él. El comentario viene a que las dos chicas eran más superfluas que el hijo de la unión lésbica entre Britney Spears y Paris Hilton, así que imagínate), noté que la persona que atendía era bastante seca. Luego vi que tenía pelo negro y piel no francesa, digamos. Sus tabas estaban algo matadas y noté que su ropa no lo hacía resaltar necesariamente como un francés. Le vi un ojo y pensé que era indio pero cuando ya le vi todo el cacharro y escuché algo de su acento me di cuenta que era latino. La cosa es que este pata despachó a los francesitos con algo como “lo siento, no se puede aquí”. Ahhh, dije este es peruano y se está vengando de todas las veces que un wachiman nos ha dicho lo mismo. Y efectivamente, lo era pues se lo pregunté. Me dijo que sí se podía tener acceso a internet con los números de no sé qué y no sé cuántos. Me habló como si le hubiera preguntado si yo aún tenía pelo o si en Perú me puedo pasar la luz roja. C´est la vie. Le agradecí mucho su consejo pues sabía que no funcionaba, ya había intentado su método.
A la salida de hablar con el peruano, quizás antes o quizás después, ya qué más da. Seguí caminando por ahí. Me topé con 3 afiches geniales hechos por la asociación de estudiantes. Me dio un poco de roche tomarles foto pero ahí están. Esos estudiantes son tan creativos como bravos.
("Algunos pretenden que los estudiantes no tienen problemas de alojamiento)
("Culpable de atentar contra los derechos de los estudiantes" Presidente den Francia en la foto)
Luego de ver los afiches, quizás antes o quizás después, me fui a la librería a comprar algunos libros básicos de francés y de sociología. Con tanto que me ha pasado creo que hasta yo me olvidé para qué vine a Lyon. Me atendió un tío que tiene un aire a Cotler (un sociólogo peruano) con una mezcla del doctor chapatín. Muuuy buena gente. Cada vez que sienten que eres extranjero te buscan sacar algo de información y conversación. Es más, me dijo que regrese cuando quiera para practicar el idioma. Ah, y no parece gay.
Me compré tres textos básicos que Colter-Chapatín me recomendó casi excitado. Los leeré esta semana puesto que a veces me pregunto que, siendo economista, para qué roña me metí a estudiar algo tan distinto como sociología. Bueno, hay sus razones. Compré además un libro de gramática en francés que me fue recomendado por una mexicana. ¿cuándo, dónde? En MAEVA (esa vaina de la universidad que ayuda a los recién bajados como yo). Me habló en español (o en mexicano querría decir), lo que me hizo sentir cómodo y algo cercano a mi terruño y mis seres y no seres queridos. Ella se llama Laura y se encarga de las actividades culturales que promueve la universidad. Hay un egg de cosas: salsa, dansa jazz, capoeira, karate, taekwondo, tiro con arco, football, basket, tenis, pin pon, talleres de lectura, discusión, teatro, y un largo etcétera. Si no hay propuesto un taller de yan ken po realmente es porque hay muy pocos jalados en esta ciudad.
Hoy fue mi segundo día en Lyon y estuvo lleno de trámites, caminatas, palabras que no comprendí y perdidas. Hoy también tenía la reunión de la maestría, la tan famosa reunión por la que vine una semana antes de comenzar clases. La reunión la llevó un tío con su camisa afuera, con un arete, con cara de recién bañado y, es más, al parecer recién levantado. También habló una flaca y lo iba a hacer también otra tía pero llegó más tarde que la patada. No, no era peruana, era francesa. Los materiales también estaban un poco misios. En los temas de organización la verdad que los peruanos les llevamos bastante ventaja a muchos de los europeos.
(entrada de uno de los campus de la uni)
La reunión era a la 1 y media pero preferí llegar temprano para reconocer la cancha, tal como hacen los futbolistas. Es una universidad grande y tipo la Agraria pero no por lo misia ;) Como no está en el centro de la ciudad, han podido agarrar bastante terreno y tener bastantes áreas verdes. Es un campus bien bonito que aún estás remodelando por algunos lados. El otro campus está en pleno centro de la ciudad (o eso es lo que hasta ahora creo) y tiene otro estilo. Es una construcción antigua con columnas romanas y todas esas cosas monumentales. Impresionante.
Bueno, la cosa es que fui al MAEVA. ¿Qué es eso? Es el servicio de recepción de estudiantes recién llegados, osea, los extranjeros que están en nada. Oui, oui. Me atendió una chica que se parecía a Nefertiti pero con varios kilos de más. Tenía nombre de compañía metalúrgica: Insaf. Era un poco seca pero supo orientarme bastante. Me informó sobre el seguro médico, la carta del estudiante, los talleres, etc. pero mi gran problema, pues, es el alojamiento. Alquilé una habitación de hotel por dos noches y mañana a las 11 ya me dan una patada para sacarme.
(por ahí queda el MAEVA)
El asunto es que uno debe encontrar alguien con quien vivir. Como esta tarea es imposible hacerla en un par de horas (mi caso), entonces apareció una opción que había leído en la web de la universidad pero que nunca más apareció. Creo que la quitaron para no se paseen tantas moscas: el alojamiento temporal. En otras palabras, alguien que estudia en la universidad se ofrece para alojar a algún extranjero perdido, como yo. Claro, hay que ser medio loco para ofrecerse a esta bondad. Por lo menos en Perú, eso está más difícil que eliminar el pasaje de a china. Pero acá la gente se tiene más confianza. Bueno, la cosa es que Insaf corporated buscó en sus listas a los bondadosos que ofrecen alojar temporalmente a los perdidos. No tuvimos suerte, bueno, ella, porque yo solo miraba. Nadie contestaba su teléfono. Así que me dijo que regrese en la tarde y que encontraríamos una solución. Ta…ta…ta…tannnnnnnnnn
Y pasó lo que tenía que pasar. Insaf corporated había buscando en su lista de hombres bondadosos pero no en el de las mujeres. Así que la segunda mujer que llamó por teléfono atracó. Izza se llama. Insaf corporated me hizo hablar con Izza por teléfono. Se le sentía una chica joven y con poca confianza de recibir a este peruano (y eso que no ha visto los programas de Laura Bozo). Quedamos con Izza en encontrarnos a las 6 p.m. de ese mismo día. Todo esto implicaba romper la democrática regla número 1 fijada con Sayuri (“ni ca… te alojas con una mujer”). Así es la política pero también así son las urgencias. No hubo moción de censura al respecto, jojo.
Bueno, Izza parece peruana. Pero no por sus rasgos sino porque llegó tarde. En realidad tuve que llamarla. Pensé que se había arrepentido (los programas de Laura Bozo se pueden bajar por internet). La cita fue en un Bar llamado Calle Latino upsssssss. Para el estándar peruano suena a mucha juerga pero en realidad para los franceses tomar una cerveza es algo permitido a cualquier hora y es un medio de comunicación mucho menos “indecente” que en Perú. Ahhhhhh, ni recordar lo que un cusqueño dijo en el taller de género que dicté con Marisol hace poco en Cusco (“si el hombre llega tomado a las 2 de la mañana está bien, pero si una mujer lo hace es inmoral”).
Izza estaba con una amiga suya, una morenaje que bien podría haber dicho que era la hermana de Waldir. Ambas son buenas chicas, se notan tranquilas y serias, además son medio chibolas. Tienen entre 22 y 23 años creo. Como es de esperar, la conversación fluyó como el río Rímac en época de sequía. No, mentira. A ambas se les notaba que me estaban midiendo pero rápidamente vieron que soy un chico serio, interesante y guapo. Bueno, si bien no me lo dijeron, nunca necesito preguntarlo. A los dos minutos, les hablé de Sayuri pues así podía reducir la tensión sexual que noté en sus pupilas. Sí, siempre tengo cuidado de eso cuando conozco a las mujeres. Luego llegaron algunas otras de las amigas de estas chicas y esto se iba a hacer más largo. En realidad, yo pensé que íbamos a conversar cinco minutos y ya. Ya con todo el grupo pude probar un poco más mi francés. Le falta aceite. Pero, bueno, es cuestión de costumbre. Ya un poco aburrido, cansado y agotado de no comprender algunas cosas, me fui y ellas se quedaron. La historia de este día termina prácticamente ahí pues estaba tan cansado que casi me duermo en los 3 minutos de metro y al llegar al hotel caí como una roca.
Tengo unas horas en Lyon y ya aprendí la primera lección. Comparar maletas que duren pues lo barato sale caro. En principio, el primer problema fue que tenía 3 maletas con rueditas para jalar pero sólo tengo 2 manos. Era imposible llevar las 3 de una forma fácil pero me las ingenié, claro, sufriendo y avanzado lento. La cosa es que me fui en un bus desde el aeropuerto hasta la estación del metro. Hasta ahí estuvo tranquilo.
Llegar al metro fue la cuestión! Había que atravezar varias escaleras eléctricas que no están diseñadas para facilitarle la vida a quienes tienen 2 manos y 3 maletas. Tomé la primera escalera eléctrica pero una maleta de las grandes se me quedó arriba. La vaina fue que se quedó arriba pero el asa para jalarla estaba extendida y se fue golpeando con las escaleras eléctricas. Fui rápido a recuperarla pero no alcancé y se rompió el asa. Aún podía jalarla del asa pequeña que tienen todas las maletas pero igual era bastante incómodo.
Entonces, el siguiente reto fue comprar un ticket para el metro. Quise comparar un ticket que te permite entrar 10 veces al metro y así ya despreocuparme por las siguientes compras. Sin embargo, la máquina que te vende tickets sólo aceptaba monedas y tarjetas de crédito. Tenía un par de monedas, mi tarjeta de débito no era aceptada y me sobraban los billetes. El reto, ahora, era conseguir sencillo.
La estación de metro estaba casi vacía y le pregunté a un patín si tenía y me dijo que suba pues arriba había tiendas. Ok, ahí vinieron otras escaleras eléctricas ya con algo de cansacio. Fui a una tienda y compré una coca que la sentí riquísima. Pagué con 10 euros y me fui al piso de abajo para comprar el ticket. Llego a la máquina y resulta que el ticket estaba 13 euros y yo solo tenía 8 y algo puesto que pagué con 10 euros. Qué pavo!!!!! Nuevamente subí y le pedí a la chica que me cambie oooooootro billete. Ah, bueno, me olvidé de contarte que cuando subí caaaaaasi me caigo.. Ahora sí, llegué por fin a la máquina de ticket con lo necesario y me di cuenta que no tenía por qué comprar un ticket para 10 viajes sino que simplemente me bastaba comparar 1. La diferencia es que este ticket vale 1 euro y algo y desde Madrid ya tenía ese euro y tanto. Aishhhhh. Luego vinieron oooootras escaleras eléctricas y por fin subir al metro. Comprenderás que estaba cansado, sudando más que cuando hago gimnasio y sólo subir al metro era toda una experiencia. Acuérdate que cada una de mis maletas pesaba 30 kilos.
Llegué al paradero del metro y me di con la sorpresa que las escaleras eléctricas se acabaron pero no para dar paso a lo llano sino para la aparición de escaleras normales. Había que subir algo como un piso y medio. Acá no pude con todas las maletas a la vez y lo hice de una en una. En ese tránsito, la única asa de la maleta que ya estaba rota se zafó. Se zafó de un lado y prácticamente había que arrastrarla. Llegué a la salida del metro y me pareció toda una conquista!!! ¿Así se habrán sentido los españoles al llegar al Perú? Estaba muy cansado.
Para ubicarme rápido le pregunté a unas señoras dónde se ubicaba la calle que buscaba y me dieron cierta orientación. Una de ellas me vio con mis maletas y me dijo algo así como "¿con todo eso vas a ir?" Le puse la carita del gato de Shrek y creo que se apiadó de mí. Me ofreció su ayuda para ayudar a llevar las maletas hasta el hotel. Pucha, qué buena gente la tía y eso que era una flaca medio vieja. La verdad que sin ella no se cómo hubiera llegado al hotel.
Conversamos durante todo el trayecto que fueron unos 10 minutos y me subió un poco los ánimos tener algo de contacto humano. Además, la señora era una muy buena persona. Ella acababa de salir del cine con una amiga suya. Vio una película sobre una pareja gay israelí. Este comentario no tendría sentido si no fuera por lo siguiente. En algún momento le comenté que con mi enamorada había decidió no buscar una compañera de cuarta sino un hombre. Pero en algún momento asocié "enamorada" con "él" en lugar de con "ella". Entonces, cuando lo hice, la tía me dijo "ohhh, qué coincidencia, no crees?". La miré extraño y le hice la debiiiiiida aclaración. Hasta me pidió perdón.
Finalmente llegué al hotel y le di muchas gracias a la tía. Me dieron las llaves de mi cuarto y todo estaba bien hasta que veo qué piso era: el tercero! Bueno, dije, no creo que sea tan difícil después de todo lo que ya había hecho. tuve que subir las 3 maletas una por una. En realidad subía una un piso y luego subía la otra, y así sucesivamente. Ah, olvidé mencionar que lo que nosotros llamamos 1er piso es llamado por los franceses como piso 0, así que en realidad fueron 4 pisos limeños. Llegué a la habitación de hotel y mis brazos ya estaban como los de popeye!!!! Tomé una ducha, arreglé mis cosas y luego salí a comer. Ya eran como las 11.30 de la noche.